Presentación

El concepto circular idolátrico

Durante los siglos XVI y XVII tanto en los Andes como en la Península Ibérica se realizaron remozados esfuerzos para juzgar, erradicar y extirpar las idolatrías, herejías y todo aquello que tuviese olor a heterodoxia. El concepto de la idolatría y el fenómeno persecutorio hunden sus raíces en la larga tradición cultural europea, desde San Agustín, los Cátaros y Valdenses hasta la creación de la Inquisición; pero los drásticos cambios políticos europeos y la Reforma católica imprimieron una gran urgencia al control ideológico de la población rural y urbana. En América, y en los Andes en particular, el proceso evangelizador, en marcha desde las primeras conquistas, se fundió con la implantación de los principios de Trento –cuyos más aplicados seguidores fueron los jesuitas–, y con las reformas de edificación del sistema eclesiástico pergeñadas por los concilios y los sínodos. El resultado fue no sólo la persecución sistemática de los remanentes de las creencias paganas de los indios, sino además el impulso de políticas de gobierno y proyectos socio políticos de envergadura que giraban en torno al problema de la idolatría. La idolatría de los indios se convirtió en concepto, una construcción mental que se inscribió en los tratados eruditos y como figura regresó a la Península, transformada, para insertarse en las representaciones culturales y en el medio popular. Así, más que cerrarse el círculo de los conceptos, iniciado en la vieja Europa y vuelto ahora a su seno, empezó a girar, alimentando las ideas y la cultura de los pueblos andinos e ibéricos.

Objetivos

Estos complejos temas constituyen el interés de Idolatrica, cuya principal finalidad es el intercambio libre de conocimientos. Con este fin ponemos a disposicion de los interesados una serie de textos y documentos clásicos, así como avances de investigación y trabajos monográficos a cargo de reconocidos especialistas en la materia.